Migrantes venezolanos que diariamente llegan hasta Ciudad Juárez para entregarse a autoridades norteamericanos declaran que desde que salieron de sus país sufren maltratos.
Asimismo, señalan que luego al entrar a México son agredidos física y verbalmente por agentes del Instituto Nacional de Migración, además de ser extorsionados.
Además, destacan que al fin llegan a la frontera y se encuentran con una gran custodia de rollos alambrada con púas y rejas de tres metros para poder llegar al muro fronterizo.
Tal es el caso de Fany Ceballos, de Venezuela, que tiene cinco días pernoctando en el Río Bravo, soportando altas temperaturas y vientos que le han destruido las sombras improvisadas que amarran con ropa y cobijas en los matorrales y hierba mala que crece en el río.
“Cuando entramos y nos van a agredir o nos van a disparar con las balas lacrimógenas, no queda de otra que guardar silencio y quedarnos muy tranquilos» contó Fany.
La venezolana resalta al Heraldo de Juárez que se mantienen quietos ya sea que nos dejen avanzar hasta la puerta 40 o no saquen a México”.
Aunque Fany continua pasando muchas humillaciones, arriesgando su vida y la de sus hijos considera que no hay vuelta atrás y seguirá persiguiendo el “Sueño Americano”.
Sus hijos varones, tienen 10 y 15 años de edad, por lo que para protegerlos hizo este viaje de seis meses caminando.
También destacó que tren y de raite para llegar a cruzar la frontera, los secuestraron y robaron, “Llegar aquí no fue fácil pero tampoco imposible”.
“En todos los países he estado trabajando para poder juntar el pasaje y seguir adelante con sus hijos” dijo.
Respecto a ingresar a Estados Unidos con la cita de CBP One, la venezolana, señaló que tiene tres meses intentando y aun la sigue pidiendo estando en el Río Bravo pero no le sale, ella comentó que es de suerte que salga.
2001