Sin vigilancia policial y con el monte que sobrepasa los límites de la visibilidad, el cementerio de santa Elena, uno de los más viejos del municipio Carirubana, se encuentra a disposición, las 24 horas, del hampa común.
Los “zamuros” actúan 24/7, es decir toda la semana en horario continuo; sin el menor temor de ser atrapados por algún organismos de seguridad, cuyas comisiones, hace tiempo que no recorren los espacios del camposanto.
Quienes van a visitar a sus fallecidos señalan que hace unos meses se sentía un poco de seguridad con la presencia de un uniformado que vigilaba por el área donde se encuentra la tumba del Cantor Alí Primera, pero hace un tiempo el efectivo policial dejó de ir.
Nancy Portillo acudió el pasado 1ero de enero al cementerio y vio con sorpresa que en la tumba de su mamá faltaba gran parte del porcelanato y la cruz de mármol.
“Nosotros traemos nuestros implementos para cortar el monte que crece alrededor, pero ahora es casi imposible acceder al lugar donde está la tumba porque el monte está muy alto”.
Sienten preocupación por la acción de los maleantes que, al parecer se esconden para montar cacería y atacar a los visitantes, cuando andan en grupos pequeños. “Nosotros venimos en grupos grandes para evitar que nos roben, pero sabemos de personas que son amenazadas y despojadas de sus pertenencias por individuos que, en su mayoría no pasan los 20 años”.
Se conoció que muchas tumbas están abiertas y que inclusive no hay restos humanos en ellas, por lo que se presumen que son saqueadas por los hampones.
Solicitan que las autoridades encargadas de los cementerios se responsabilicen y tome en consideración el sentimiento de los dolientes que van a visitar a sus fallecidos y encuentran saqueadas las tumbas.
Blanca Sánchez